Comer es la actividad más automática y elemental de supervivencia, pero también la más importante porque de ella depende básica e inmediatamente nuestra nutrición/constitución/capacidad física. En este sentido sí es cierto que somos lo que comemos. Elegir qué comer, cuándo y cómo implica nuestra capacidad de responsabilizarnos por lo más nuestro que tenemos: el cuerpo.
Mediante el cuerpo operamos en todas las actividades de la vida diaria, incluso si nuestra actividad física máxima cotidiana se trata de teclear sin parar frente a una computadora durante horas y nuestra interacción social es fundamentalmente virtual. La actividad mental es física "believe it or not": nuestro cerebro es un músculo y su actividad y funcionamiento dependen de la calidad del combustible con el que cuente. Me parece que el mito más grande de la sociedad contemporánea urbana -sobretodo- es la disociación aparente del cuerpo/mente. La mente existe de entrada mediante el cerebro que es tan físico como los cuadríceps. Podemos inferir -desde lo más profundo de nuestro sentido común- que el desarrollo y fortalecimiento de los cuadríceps implica: nutrición y ejercicio. ¿Porqué no lo asumimos de igual manera para nuestro cerebro?
Otra cuestión fundamental es: en el cerebro se producen los fenómenos químicos relacionados con las emociones y los estados de ánimo. Después de varios años de altibajos emocionales y complicadas relaciones de flirteo y romance recurrente con la depresión, me he dado cuenta de que es mi responsabilidad y únicamente mi responsabilidad acercarme a los medios que me ayuden a sentirme mejor, la comida, la buena comida ha sido de los más efectivos por dos razones. Una, mediante la comida obtengo la nurición necesaria para que mi cerebro funcione adecuadamente (esto se extrapola a todo el cuerpo, lo cual ha sido comprobado por miles de instituciones, estudios, vivencias personales, doctores, etc: la correcta nutrición ayuda a prevenir, minimizar daños e incluso curar enfermedades de dimensiones como el cáncer, y en mi caso la depresión), la segunda y todavía más importante es que la comida es una forma de conectar con el mundo: social, cultural, espiritual y sobretodo: CONSCIENTEMENTE. Por el mundo me refiero a la gente y al planeta: ¿Qué más? !!!
Los invito a que reflexionemos sobre nuestros hábitos alimenticios, sobre lo que nos damos, tal cual, a nosotros, a nuestro cuerpo (a nuestro cerebro, a nuestra mente).
Este tema es tan amplio y mi propia relación con la comida es tan compleja: desde un enamoramiento precoz por los Baby Beef hasta un crush puberto en las POP TARTS de fresa, pasándo por un intoxicante y frugal amorío con el queso Camembert, etc; presiento que mucho del contenido de este blog estará relacionado con la comida y las formas de comer. (No judgement, just reflection).
La comida es realmente un viaje, el viaje de mi vida está atravesado por ella, y es apenas hasta ahora que me tomo el tiempo de reflexionar sobre lo que esta actividad tan elemental como sensorial implica: un tributo a nosotros mismos y al universo entero.
No lo digamos en voz alta ni nos juzguemos, nadamás pensemos:
¿Cuántas comidas hago al día? ¿Cuánto tiempo dejo pasar entre comida y comida?
¿Qué tan procesada es la comida que me doy?
¿Qué pasaría con mi cuerpo (mis cuadríceps, mi estómgo, mi cerebro, mi mente) si yo comiera comida más natural, más real?
¿Qué pasaría con el entorno (el planeta, mis vecinos, los campesinos de mi país, la gente del mundo) si tú y yo comiéramos comida más natural, más real?
Por favor si ven faltas de ortografía me avisan y las corregimos.
FEEDBACK NECESSARY (retroalimentación (muy pertinente el término) necesaria).
Namaste.
Les dejo un link de un libro que a mí me han nutrido enormemente al respecto:
http://crazysexydiet.com/
y del proyecto de un amigo cercanísimo que se dedica a reflexionar y concretar esto en México:
http://sukabumi.com.mx/
No siempre lo hago, ni todo el tiempo, no importa, pero esta semana me dí esto a mí misma :)

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